miércoles, 5 de octubre de 2011

LOS MEDIOS


Ay, señor, señor, con los medios hemos topado. Que cada palo aguante su vela, pero el movimiento 16M tiene mucho que criticar a esta gente que tanto critica. Ya hemos dejando algún comentario al respecto en entradas anteriores.
LOS MEDIOS
Ante todo creo que debo clarificar que me refiero a los medios, ya sea prensa, radio y televisión, que, al menos respetan en mayor o menor medida, en primer lugar a sus clientes, es decir, lectores, oyentes o televidentes, y que respetan también en mayor o menor medida las mínimas reglas democráticas sobre las que basamos nuestro sistema de vida. Por tanto, no voy a hablar hoy de toda la prensa golpista de los nuevos canales de TDT, ni de sus canales en radio y prensa escrita. Creo que estas purulencias de los medios irán desapareciendo por si solas, cuando su negocio basado en la injuria, la mentira y la manipulación permanente deje de ser tal negocio y se dediquen a otras mafias más rentables.
Quedaran entonces los medios más tradicionales, cada uno con su orientación política y social, que cuentan con el apoyo mayoritario de los que al principio llamábamos clientes.
¿Y cual es el fallo primario de los actuales medios? La urgencia. Me pregunto...¿quién le ha dicho a cualquier emisora de radio o TV - la prensa escrita lleva otro ritmo- que saber una noticia a las 11:05 horas es vital para mi y no enterarme las 11:37 horas, por ejemplo?.
¿Porque esa pelea absurda por la inmediatez? ¿Que interés puede tener para cualquier ciudadano normal, que esté a media mañana en su trabajo, recibir un mensaje en su móvil con las últimas noticias? ¿No puede esperar a mediodía o a la noche cuando llegue a casa?
¿Que fue antes? ¿El huevo o la gallina? ¿Son los clientes los que demandan esta urgencia o son los medios los que nos la quieren crear?.
Creo que muchos de los errores en la transmisión de las noticias vienen provocados por esta urgencia ficticia creada por no se qué interés.
Hace años los papeles estaban bastantes claros. La radio proporcionaba una información más al momento. La televisión servía para dar un tratamiento más relajado y visual a las noticias, ya sea a mediodía o por la noche. Y, finalmente, la prensa escrita al día siguiente unía a la información más extensa sobre el mismo tema, algunos apuntes de opinión. El esquema era sencillo.
Pero llega Internet y parece que todo, información, opinión, análisis, resultados, criticas, ha de hacerse al instante. Y así nos va. Todo se mezcla, todo se malinterpreta. De vez en cuando se "mata" a alguien que está vivito y coleando y ve la noticia de su propia muerta en su Ipad, en su Iphone o por donde le llegue, sentado en el sofá de su casa.
No digamos nada de cuando ocurre un accidente o, aunque ya menos afortunadamente, un atentado terrorista. Aún están los cadáveres en el suelo y a los pocos minutos ya están metiendo los micrófonos a la primera autoridad que aparece por allí, para que nos diga de qué murió, quién lo mato, las consecuencias de tal acto y hasta, si fuera posible, como si tenía testamento o no la víctima.
La Bolsa ya no marca un mínimo o máximo diario, nos informan de ella cada segundo. Esto es un sin vivir.
Y toda esta precipitación, extendida en el tiempo, carga en muchos casos sobre los Políticos -recuerdo que estamos aquí para defenderlos -.No dan paso fuera de sus casas, que no tengan diez micrófonos y cámaras a su alrededor. Los cazan al vuelo y las preguntas vuelan. Y claro, quién tiene boca se equivoca, y tanto va el cántaro a la fuente, que los renuncios, las contradicciones, las equivocaciones están a la orden del día.
Realmente debe ser angustioso no tener ni cinco minutos para interpretar una noticia, un dato, para poder reflexionar sobre él y poder dar una opinión más mesurada al respecto.
Señores de los medios: no tenemos prisa por saber cuando se va a acabar el mundo. Todo llegará.

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