Comienzo esta entrada de bienvenida al registrador de la propiedad que hoy va a dormir por primera vez en el Palacio de la Moncloa, o no, depende, sin saber que título ponerle. Espero que al terminar esta lineas se me ocurra algo original.
100 DÍAS
Reitero, tanto a los incondicionales como a los nuevos lectores, que el alma de este blog reside, cuando habla de política, en hablar bien de los políticos, de los que son políticos y buenos. De los pocos malos ya se encargan otros. Hoy toca hablar de un político que lleva varias décadas, toda su vida, dedicado al servicio público, es decir, al servicio de los demás. En principio, no parece mal tipo.
Pero se trataría de hablar de su nuevo cargo y claro, está virgen, lleva 6 horas ejerciendo y siguiendo la más mínima cortesía también le daremos cien días. No quita esta decisión para que pueda hacer una aproximación a su última etapa, como Jefe del principal partido de la oposición de los últimos siete años. Por ser suave, lo mejor que se puede decir es que ha ejercido de parásito de la crisis. Se ha convertido en un problema más frente al que hemos tenido que luchar el resto de la sociedad - a veces ayudado por su antecesor al mando de su partido -. Solo basta rememorar sus intervenciones públicas, tanto en prensa como en el Congreso, así como sus votaciones, para valorar su nula dedicación a remar en el mismo sentido que "su" Gobierno y tratar, no solo de no ayudar, sino de entorpecer y obstaculizar cualquier decisión. Me refiero, fundamentalmente, a dos temas, que por su importancia hubiera merecido su apoyo y comprensión: terrorismo y política económica para enfrentar la crisis.
Tengo el convencimiento de que en ambos temas se hubiera avanzado mucho más, se hubiera adelantado su resolución, si, como dice Peridis, hubiera apagado el puro de vez en cuando.
Pero bien, suele decirse que en cuanto un político llega al más alto de responsabilidad política - en este país, Presidente del Gobierno - le llega el carisma (los milagros existen) y a este tipo le ha cambiado la cara y el talante (¿recuerdan?) en las últimas semanas y más aún, en los últimos días y horas.
Deseo fervientemente que este carisma le venga junto con la responsabilidad y acierte en sus decisiones. Ya tiene medio camino andado, nadie, enfrente suyo, le va a torpedear como él ha torpedeado a los anteriores.


