Hola. No se si el convenio de los blogueros aficionados fija un periodo más o menos extenso de vacaciones. Ante la duda, yo me las he tomado. Sin ninguna razón explicable. Quizás, poco a poco, en las siguientes entradas, yo mismo encuentre alguna. La libertad absoluta al mundo del blog. Hoy escribo y mañana no. Vayamos al reencuentro.
SEGUNDA TEMPORADA
Bonito y televisivo titulo. Las novelas radiofónicas, las series de televisión época dorada (léase Yo, Claudio o Los Gozos y las sombras), duraban lo que duraban. Lo que duraba la historia que contaban. Ahora duran temporadas y temporadas, pero no porque la trama requiera una, dos o quince horas para desarrollarse, sino que duran lo que marca la audiencia, es decir, la recaudación de la publicidad que se pone antes, durante y después del capitulo correspondiente.
Bueno, después de esta pequeña digresión crítica, para justificar mi apropiación -aunque tampoco la requería, la verdad- de tan rimbombante título de esta entrada, te anuncio que voy a dedicar las dos próximas entradas a hablar, como no, de política -do you remember?-, la hermosa política que tantas alegrías nos ha dado en estas últimas semanas a este descreído país nuestro.
Una de las entradas irá dedicada a una despedida y otra a una bienvenida. No deberás ser muy lince para averiguar de quién voy a hablar. Seguro que lo sabrás antes de leer las precitadas entradas. Dedicaré las próximas horas a tratar de hablar de...sin citar a..., recuerda que en este blog no se nombra a los políticos. Cité solo a dos o tres a titulo de ejemplo o de mal ejemplo, como recordatorio y aclaración.
Sería bueno tener la capacidad de elevarse muy alto para tener la lucidez suficiente y ver, con perspectiva lejana, la realidad que nos rodea. Aunque como somos humanos, tampoco está mal mirar desde abajo la grandiosidad de lo que nos hace pequeños.

No hay comentarios:
Publicar un comentario