"Después de la indignación viene el compromiso" (Stéphane Hessel).
15-M y 16-M
Esta frase de Stéphane Hessel, autor del librito "¡Indignáos!" , resaltaba hace unas semanas El País Semanal en una entrevista a este "joven" revolucionario. Viene a resumir muy bien la necesidad de que todo este movimiento que ha surgido en torno al 15-M, si son capaces sus promotores y seguidores y tienen, de verdad, intención de que se pueda conseguir algo práctico en sus reivindicaciones, más allá de dedicarse a buscar la frase más original para plasmar en sus carteles, que llamen la atención de las cámaras de televisión, la prensa gráfica y su difusión en Internet, la acaten y pasen de la indignación al compromiso.
Leyendo los testimonios de algunos (yo si uso este adverbio) de los acampados en la Puerta del Sol, una de las personas asistentes a una de las eternas mil asambleas que vienen realizando, lanza una pregunta al resto: ¿Qué es el I.A.E.?. No sé que porcentaje de ciudadanos de nuestro país serían capaces de tener la respuesta a esta pregunta, pero sí que todos los políticos de nuestro país saben perfectamente lo que es el I.A.E. Esto demuestra su cercanía a la realidad, a los problemas a pié de calle, lejos de las nubes etéreas de Sol.
Y aquí vuelvo a la frase de Hessel y me permito darle la vuelta, mandársela a los acampados del 15-M, antes de la "indignación" debería haber estado el "compromiso". Aconsejo que lean y se informen de la trayectoria vital, social y política de Stéphane Hessel y de su extraordinario prologuista, José Luis Sampedro, para que comprendan esta idea, de que primero hay que "comprometerse" y luego, cuando ese compromiso, esa lucha que les viene a muchos de lo que ya conocemos como pulsión social, no da los resultados buscados, entonces, manifestar nuestra indignación.
No se cuantos jóvenes están estos días en las distintas acampadas por todas las ciudades españolas, me gustaría saber cuantos de esos jóvenes se han acercado alguna vez a una pequeña agrupación local de un partido político, informarse, colaborar, ayudar, proponer ideas, defenderlas, ejecutarlas junto a otras personas y cambiar la política, incluso las personas al frente de esa agrupación, si no les gusta como funciona desde dentro, desde abajo. Y si no te gusta ninguno de los actuales, puedes fundar tú propio partido con los amiguetes. Claro, que eso exige mucho trabajo...
Se sorprenderían con cuantas pocas personas afiliadas a una agrupación se puede cambiar un secretario general o un candidato a alcalde o concejal.
Alentaría a todos los partidos políticos, a pasarse por las acampadas de cada ciudad y entreguen formularios de inscripción a todas las personas que allí se encuentran y les inviten a asistir a sus sedes, a sus reuniones, a sus asambleas. Así sabríamos quién quiere realmente "compromiso" día a día para cambiar el mundo desde abajo y quién busca la utopía desde una posición de cómoda reivindicación mediática cada cierto tiempo, cuando vengan mal dadas.

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